Areguá se distingue por cobijar a artistas y fomentar encuentros culturales diversos. Pintores y escultores eligen la tranquilidad de su sombra y el aroma de sus mangos y guayabos para vivir y crear sus obras, algunas de las cuales pueden ser admiradas en las galerías de la ciudad.
Así también la técnica cultural europea con su repentina aparición a finales del siglo XIX valorizó económicamente a la producción alfarera de Areguá que contó con los recursos naturales abundante en la zona como un medio para que sus pobladores ganen el sustento diario.
Ánforas, jarras, cantarillas, alcancías, planteras y objetos utilitarios y decorativos son fabricados y comercializados en los barrios de la ciudad. Otras producciones artesanales son los dulces de guayaba, de leche, de maní, koserevá y de mamón; cigarros finos y gruesos, esteras y cortinas de pirí.